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EDITORIAL

24 de enero: un capítulo más del golpe parlamentario

PORTO ALEGRE RS 24/01/2018 ESPECIAL POLITICA JULGAMENTO EX-PRESIDENTE LULA PROCESSO TRIPLEX / OPERAÇAO LAVA JATO – julgamento de recursos da Lava Jato na 8ª Turma do TRF4 em Porto Alegre – Na mesa os desembargadores: E/D desembargador federal Victor Luiz dos Santos Laus, procurador Mauricio Gerumm, o desembargador Leandro Paulsen (c) e desembargador João Pedro Gebran Neto Foto: TRF4

Editorial de 25 de Enero de 2018.
Traduccion de Perspectiva Marxista Internacional, de Argentina
La condena sin pruebas de Lula por la 8a sala del Tribunal Regional de la 4a Región (TRF-4) representa un capítulo lamentable más del golpe parlamentario iniciado con el impeachment de Dilma Rousseff sin delito de responsabilidad comprobado.
Además de negar el recurso de defensa al expresidente y todos sus pedidos, el resultado unánime de los tres jueces y la ampliación de la pena a 12 años y un mes demuestran una terrible unidad en el Poder Judicial en torno de la Operación Lava Jato, sus métodos y objetivos reaccionarios.
La sustentación del voto de los tres jueces de segunda instancia es una confirmación concreta de como sectores del Poder Judicial se colocan por encima de la sociedad, practican un discurso abierto en defensa de una meritocracia reaccionaria, por encima de las reglas de la democracia y alimentan un gran desprecio por la voluntad popular. En fin, una demostración más de que la Justicia está al servicio de los ricos y poderosos.
La euforia del mercado, con alza récord de la bolsa, y la caída del valor del dólar, es también una demostración de quién se sintió victorioso con la confirmación de la condena del expresidente por el TRF-4.
Y no solo el mercado se sintió más fuerte. Al final de la tarde, poco después del cierre del juicio, el Palacio de Planalto inició una ofensiva de agitación en Facebook y otras redes sociales con una etapa más de la campaña en defensa de la Reforma Previsional. El espíritu del gobierno ahora es “ir para arriba” para conseguir los 308 votos necesarios en la sesión del día 19 de febrero.
Todo esto ocurre en un país donde políticos influyentes de la vieja derecha, que están probadamente involucrados en esquemas de corrupción, como Aécio Neves, Geraldo Alckmin y el propio presidente ilegítimo Michel Temer, no solo siguen en el poder sino que tampoco son seriamente investigados y procesados.
El verdadero espectáculo en torno al juicio fue transmitido en vivo por los grandes canales de televisión, especialmente TV Globo. Lo que vimos este miércoles fue nada más que la continuación de este mismo golpe, esta vez contra la candidatura de Lula, pero con los mismos actores y con los mismos agentes involucrados.
No apoyamos el proyecto político de Lula y de la dirección del PT. Sería muy positivo si la dirección del PT estuviese realmente dispuesta a rever su política de conciliación con los intereses de los ricos y poderosos. Pero eso no está ocurriendo, ni va a ocurrir. Los líderes del PT, y Lula en primer lugar, siguen defendiendo una política de alianza con sectores de la vieja derecha y de los grandes empresarios, incluso con sectores que apoyaron el impeachment. Desafortunadamente, no aprendieron de sus propios errores; a final de cuentas, para dar solo un ejemplo, quien puso a Temer como vice de Dilma fue la propia dirección petista.
Pero a pesar de las duras críticas que tenemos a la política del PT, no podemos quedar callados en este momento de ofensiva del proyecto conservador. No estamos de acuerdo con los sectores de la izquierda que apoyan la condena sin pruebas de Lula o que afirman que la clase trabajadora no debe preocuparse con este proceso.
Se equivoca también la dirección del PT cuando busca mezclar la campaña contra los ataques a las libertades democráticas y por el derecho de Lula de participar en las elecciones con el apoyo político a una eventual candidatura del expresidente en las elecciones de 2018.
Es hora de una campaña contra los ataques a los derechos sociales y las libertades democráticas. Sería muy positivo si Lula, la dirección del PT, la de la CUT y el Frente Popular hicieran una campaña de hecho unitaria “en defensa de la democracia, contra los ataques al pueblo trabajador y por el derecho de Lula a ser candidato”.
Intensificar la lucha contra la eliminación de derechos y los ataques a las libertades democráticas
No es hora de bajar la cabeza y mucho menos la guardia. Evidentemente, es preciso reconocer que el día de ayer representó un paso adelante en la profundización del golpe parlamentario, pero el momento decisivo de esta guerra será en las calles y no dentro de los tribunales de esa justicia reaccionaria.
La fecha de la próxima batalla ya está marcada. El gobierno ilegítimo de Temer y su bancada en el Congreso Nacional quieren iniciar en febrero la votación de la infame Reforma Previsional. Quieren seguir con la aplicación de su plan de eliminar derechos históricos de los trabajadores y de la mayoría del pueblo. Fue exactamente para eso que dieron el golpe.
Las centrales sindicales, los movimientos sociales combativos y los partidos que defienden los intereses del pueblo trabajador deben preparar la resistencia a los ataques, que vendrán con mucha más fuerza. Se puede comenzar con un día nacional de paralizaciones y movilizaciones, con el objetivo de construir una verdadera huelga general en el país. La lucha directa de los trabajadores es el único idioma que los enemigos del pueblo entienden. Tenemos que repetir y ampliar lo que hicimos el día 28 de abril del año pasado. Si Lula está realmente preocupado con lo que está aconteciendo con el pueblo brasileño, como afirmó en la manifestación en Porto Alegre el día 23 de enero, debería entones usar toda su popularidad para colocarse al frente de esta convocatoria.
Pero ni Lula ni el PT parecen haber aprendido la lección: no vamos a derrotar el golpe parlamentario apostando a acuerdos con los golpistas en el Congreso Nacional, insistiendo en una política de alianzas con la vieja derecha y con los grandes empresarios, ni tampoco con recursos judiciales en los tribunales de la Lava Jato.
La principal lección que podemos sacar de lo ocurrido ayer es que la lucha contra el golpe parlamentario y sus capítulos, la defensa de nuestros derechos y de las libertades democráticas tendrán que ser prioritariamente, y cada vez más, en las calles, organizando movilizaciones, paralizaciones y huelgas, para derrotar todos los ataques que están siendo aplicados por el gobierno ilegítimo de Temer y sus aliados.
Es la hora de afianzar una nueva alternativa política
Defendemos la máxima unidad de acción en las luchas en defensa de los derechos de los trabajadores y de las libertades democráticas. Proponemos la construcción de un amplio frente único que confronte el golpe parlamentario y todos sus objetivos reaccionarios. El próximo paso de esta unidad debe ser intensificar nuestra movilización para derrotar la Reforma Previsional.
Para construir y fortalecer este amplio movimiento unitario, de la clase trabajadora, la juventud y del conjunto de los explotados y oprimidos, debemos estar dispuestos a luchar al lado de aquello con los que no tenemos acuerdos políticos estratégicos. Los intereses de la clase trabajadora y de la mayoría del pueblo deben estar en primer lugar.
Pero esa sincera disposición a estar juntos en la luchas no debe confundirse con hacer a un lado nuestras diferencias políticas. Por lo tanto, la defensa del derechos de Lula a participar en las elecciones no significa que estamos dispuestos a apoyar su proyecto político, principalmente de conciliación con los intereses de las grandes empresas y los bancos. Para nosotros, ¡los golpistas no merecen perdón!
Por eso, es necesario que el PSOL defina su candidato(a) a presidente de la República en su Conferencia Electoral marcada para el día 10 de marzo. Por haberse consolidado como el mayor partido de oposición de izquierda a los gobiernos petistas, el PSOL tiene la responsabilidad de llamar a la construcción de un frente de izquierda socialista, una nueva alternativa de independencia de clase. Vemos también como algo muy positivo la posibilidad de afiliación de Guilherme Boulos al PSOL y la propuesta de que él pueda ser uno de los nombres para encabezar esta alternativa.
La izquierda socialista necesita encarar estos dos desafíos políticos: estar en la línea del frente de las luchas unitarias en defensa de los derechos de la clase trabajadora y de la mayoría del pueblo, y ser firme en la presentación de una nueva alternativa política de izquierda radical, socialista, que supere el proyecto de conciliación de clases de la dirección del PT.